Encuentro Nacional de Pastoral carcelaria

Mar del Plata, 15/10/19.- El pasado fin de semana se llevó a cabo en el Hotel 9 de Julio de Mar del Plata el Encuentro Nacional de Pastoral Carcelaria del que participaron más de 500 referentes de la iglesia católica, entre sacerdotes, religiosas y laicos que acompañan asiduamente la tarea en distintas cárceles del país.

 

La convocatoria, animada bajo el lema “Ánimo, levántate, él te llama”, contó con la presencia de Monseñor Juan Carlos Ares, Monseñor Esteban M. Laxague SDB, Obispo de Viedma, Obispo de Goya Mons. También Adolfo Canesín, Padre Omar Britos, de la región de Cuyo, entre otros expositores y referentes.

El sábado por la tarde, en el panel “En comunidad de la Región metropolitana”, le tocó el turno de participar al Servicio Penitenciario Bonaerense. En este contexto tomaron la palabra el Capellán General del Servicio Penitenciario Bonaerense Carlos Pont Gasquet acompañado por María Jimena Monsalve Jueza del Juzgado Nacional de Ejecución Penal número 5 de la ciudad de Buenos Aires, Pablo y Liliana de la Casa de la Libertad de Mar del Plata, Rubén Infantino y Patricia Alonso responsables de la Pastoral Penitenciaria Nacional. También se hizo presente la Jefa de Complejo Penitenciario Zona Este Claudia Díaz.

Pont aseguró que el Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires tiene habitualmente un capellán por Unidad y resaltó que como iglesia deben ofrecer una respuesta integral: “…romper con el viejo paradigma de los curas de visita solos a las cárceles, pensar en una pastoral más integral, con una acción social concreta, pensando en el interno, la familia y el personal.” También subrayó “Tenemos una gran deuda con el personal penitenciario porque también ellos son destinatarios de la palabra de salvación y están llamados a hacer un proceso de transformación y santidad. Debemos mostrarle a los que tenemos cerca que todos somos agentes activos de la transformación de los internos.”

Oscar, quien tiene 44 años y estuvo más de 25 años encarcelado y hace tres meses obtuvo su libertad, hoy vive en la Casa de la Libertad y Misericordia del Obispado de Mar del Plata, y ofreció su testimonio “Veo el esfuerzo que hacen por nosotros. Me tocó pasar por un lugar que no elegí -porque esa vida no se elige-. Uno toma atajos que te llevan a otros caminos. Pero después de tantos golpes aprendí con la ayuda de la pastoral, que no quiero volver. Lo que hace falta es trabajo y encontrarte seguro en el egreso. Tenés que afrontar el día a día, tener dinero para comprar el pan y es difícil de sobrellevar”. Oscar agradeció la acción de la pastoral por la oportunidad en esta nueva etapa.

GP/MM